La NASA retrasa la misión Artemis II hasta Marzo por posibles fallas.

por Angel Salazar

Les voy a ser muy sincero: ya tenía todo listo. Como divulgador que lleva años siguiendo cada tornillo que la NASA aprieta en el Space Launch System (SLS), la misión Artemis II no es solo un renglón en mi agenda de trabajo, es el evento que marcaría el regreso de nuestra especie a las cercanías lunares después de más de medio siglo. Me emocionaba muchísimo ver a cuatro seres humanos —incluyendo a Reid Wiseman y Christina Koch— romper la gravedad terrestre para rodear nuestro satélite.

Incluso, ya me había organizado con unos amigos para armar una carnita asada de campeonato mientras veíamos el despegue en vivo. Ya saben, el plan perfecto: guacamole bien picante, unos buenos cortes y la emoción de ver el fuego de los motores RS-25 iluminando la pantalla. Pero bueno, la ciencia es celosa y la seguridad lo es más. Con el anuncio oficial de que el lanzamiento se retrasa hasta marzo, esa carnita se tendrá que quedar en el congelador un rato más. Ni modo, gajes del oficio.


El escudo térmico: El villano de esta historia (o nuestro héroe discreto)

Muchos se preguntarán: ¿por qué mover la fecha otra vez? No es capricho. El problema principal radica en la cápsula Orion. Tras el éxito de Artemis I (aquella misión no tripulada que nos dejó fotos increíbles de la Tierra), los ingenieros de la NASA, liderados por figuras como Howard Hu, se dieron cuenta de algo preocupante durante la inspección del escudo térmico.

Al reingresar a la atmósfera a velocidades que superan los 40,000 km/h, la fricción convierte el aire en un plasma ardiente que alcanza los 2,760°C. Resulta que el material ablativo (un compuesto llamado Avcoat) no se desgastó de manera uniforme, sino que se desprendieron trozos pequeños en lugar de erosionarse suavemente.

“Llevar humanos allá arriba no es como mandar un satélite; aquí el margen de error es cero. Si el escudo no se comporta como dicen las simulaciones, simplemente no te subes”.

Además de esto, el equipo de sistemas terrestres en el Centro Espacial Kennedy detectó fallos en las baterías de la etapa superior y problemas en la electrónica que controla el soporte vital. Son detalles que en un modelo de juguete no importan, pero cuando vas a mandar a Victor Glover y Jeremy Hansen a 400,000 kilómetros de casa, cada cable cuenta.

misión artemis II se retrasa a la luna

Un vecindario cósmico que nos espera

Mientras esperamos a marzo, no está de más recordar qué es lo que estos astronautas verán de cerca. Artemis II no aterrizará (eso le toca a Artemis III), pero trayectoria de retorno libre los llevará a rodear la Luna.

Desde su ventana, podrán observar regiones icónicas como el Mare Tranquillitatis o el imponente cráter Tycho, ese que tiene rayos brillantes que se extienden por miles de kilómetros. Es una perspectiva que solo 24 personas en la historia han tenido. Estamos hablando de pasar por encima de un paisaje geológico que se formó hace miles de millones de años, mientras aquí en la Tierra seguíamos siendo apenas organismos unicelulares en una sopa química.

misión artemis II se retrasa a la luna

¿Por qué la prisa es nuestra peor enemiga?

A veces, la comunidad científica se desespera, y lo entiendo. Queremos ver resultados ya. Pero la astronomía y la exploración espacial nos enseñan paciencia. Así como esperamos décadas para que el Telescopio James Webb nos entregara sus primeras imágenes de la Nebulosa de Carina o de los Pilares de la Creación, con el vuelo tripulado no podemos jugar a la ruleta rusa.

El retraso a marzo también responde a una ventana de lanzamiento más favorable en términos de mecánica orbital. Necesitamos que la posición de la Luna y la iluminación solar para el amerizaje en el Pacífico sean óptimas.


La escala humana de la exploración

A final de cuentas, este retraso es un recordatorio de nuestra fragilidad. Salir de nuestra “canica azul” es una anomalía biológica. Somos seres diseñados para la presión de una atmósfera y la protección de un campo magnético. Romper eso requiere una ingeniería perfecta.

Me da tristeza que la reunión con mis amigos no se concrete este mes, pero me consuela saber que, cuando por fin veamos ese SLS rugir en la plataforma 39B, lo hará con la certeza de que nuestros astronautas volverán sanos y salvos.

Como especie, Artemis representa la madurez de nuestra curiosidad. Ya no vamos por una “carrera política” como en los 60; vamos para quedarnos, para entender el hielo en los polos lunares y, eventualmente, saltar hacia Marte. Marte nos espera, pero primero hay que dominar nuestro patio trasero.

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