Es increíble mirar al cielo de noche, ver las estrellas y preguntarse qué secretos guarda la oscuridad. Actualmente, solo conocemos el 5% del universo, compuesto por la materia visible: estrellas, planetas y galaxias. Entonces, ¿qué pasa con el 95% que nos queda por descubrir? Ese vasto porcentaje está formado por la materia oscura y la energía oscura, fuerzas invisibles que moldean el cosmos pero que no emiten luz. Por esa razón, la humanidad se esfuerza en crear nuevas herramientas capaces de ver lo invisible. Cada nave, artefacto y satélite que enviamos al espacio es una pieza de un rompecabezas diseñado para responder la pregunta más antigua de todas: ¿qué hay allá fuera?
El invento más reciente para adentrarnos en estos misterios se llama Nancy Grace Roman, un telescopio espacial que rinde homenaje a la primera astrónoma jefe de la NASA. Conocida como la “madre del Hubble”, Roman luchó incansablemente para que la astronomía espacial fuera una realidad. Este nuevo observatorio es una herencia directa: sin las lecciones aprendidas durante décadas con el Hubble, este gigante tecnológico simplemente no existiría.

¿Cómo planea este nuevo observador espacial revelarnos ese 95% del universo que permanece oculto?
A diferencia de sus predecesores, como el Hubble o el James Webb, que funcionan como potentes microscopios enfocados en un solo punto, el Nancy Grace Roman es un observador de gran angular. Gracias a su cámara de 300 megapíxeles, podrá capturar áreas del cielo 100 veces más grandes que el Hubble en una sola toma. Esto es fundamental porque, para entender la materia oscura, no necesitamos ver una galaxia de cerca, sino observar cómo miles de ellas se distribuyen y se ven afectadas por la gravedad invisible en grandes extensiones del espacio.
Su velocidad es asombrosa: es 1000 veces más rápido que el Hubble y puede cartografiar 200 veces más cielo en una sola imagen. Además, su capacidad de procesamiento permitirá realizar en un año lo que al Hubble le tomaría alrededor de dos milenios. Este salto tecnológico es necesario para gestionar el volumen masivo de datos: enviará 1.400 terabits cada día. Para ponerlo en perspectiva, el Hubble reunió solo 172 terabits en 30 años de misión.

El telescopio Roman promete ser uno de los mejores instrumentos jamás construidos; los científicos afirman que capturará imágenes tan inmensas que no existiría una pantalla en la Tierra capaz de mostrarlas completas sin perder detalle. Durante su misión primaria de cinco años, que comenzará en septiembre de 2026 a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, detectará miles de supernovas y miles de millones de galaxias. Cabe destacar que su lanzamiento se adelantó ocho meses respecto a la fecha original de mayo de 2027, un logro inusual de eficiencia en proyectos de esta escala.
El Nancy Grace Roman no es solo una proeza de ingeniería; es la promesa de que pronto dejaremos de caminar a ciegas por el cosmos. En septiembre de 2026, estaremos enviando un centinela que convertirá el misterio en conocimiento. Estamos a punto de presenciar el momento en que el universo deje de ser un rompecabezas incompleto para revelarse en toda su magnitud panorámica. Lo que hoy llamamos “el 95% invisible” está a solo un disparo de cámara de convertirse en nuestra nueva realidad.
