En los recientes días se ha dado a conocer que el Sol se encuentra en un ciclo de alta actividad, lo que lleva a enormes erupciones solares y llamaradas que viajan a través del espacio hasta nuestro planeta. Estas grandes tormentas y chorros de plasma de alta energía chocan contra el campo magnético de la tierra y generan preciosos espectáculos de luz y color conocidos como Auroras.
En este momento, una tormenta solar enorme, que ha sido catalogada por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) como “severa” y categorizada como categoría S4, podría llegar esta misma noche del 19 de Enero de 2026 hasta la frontera entre México con Estados Unidos, y permitir la visualización de las auroras en cielos lo bastante oscuros.
Esta tormenta es la más grande que choca contra la Tierra en los últimos 20 años, ya que de hecho, fue en 2003 la última vez donde se detectó una tormenta categoría S4. Esta tormenta incluso supera a la gran tormenta que chocó contra la Tierra hace un par de años, cuando se pudieron ver Auroras en los cielos del norte de México, en la gran parte de Europa e incluso en África.
Hasta el momento, en cuanto a otros efectos que esta Aurora podría tener, se ha advertido sobre posibles efectos en las comunicaciones, en el GPS y toda la tecnología que use señales de alta frecuencia. Sin embargo se ha recalcado que los efectos no serían severos y que la mayoría de los servicios seguirán funcionando normalmente.

Las auroras se forman a distancias de 96-240 kilómetros sobre la superficie, en la termosfera, por encima de la capa de ozono. La razón por la se ven gases brillantes se debe a que las moléculas de gas de las capas superiores de la atmósfera se ´excitan´ y ganan energía por un bombardeo de partículas solares energéticas cargadas, especialmente electrones y neutrones libres.
Las partículas solares que vienen más fuertes y energéticas son las que penetran más profundo en la atmosfera, las más fuertes hacen que las moléculas de nitrógeno (N2) se ionicen, es decir, ganen energía, lo cual hace que al perderla, parte de esta energía se convierta en luz visible, lo que produce tonos violetas e incluso azules en el cielo.
