Mi sueño de niño, como el de muchos otros que nos enamoramos de las estrellas viendo el cielo desde el patio de la casa, era el de ser astronauta o piloto de naves espaciales. Quería sentir ese empuje de los motores y ver la curvatura de la Tierra con mis propios ojos. Lamentablemente, aún no existe tecnología suficiente como para que todos podamos acceder a esa oportunidad de forma cotidiana; todavía es un privilegio de muy pocos. Sin embargo, tenemos la suerte de estar viviendo esta era de exploración de primera mano con las nuevas misiones, como la Artemis II. Hoy, 4 de abril de 2026, mientras escribo esto, la humanidad no está solo mirando la Luna; la está alcanzando de nuevo, y esta es su bitácora.
Estamos a más de la mitad del recorrido. La cápsula Orion, impulsada por el monstruoso cohete SLS (Space Launch System), navega en el negro absoluto del espacio profundo. A bordo, cuatro valientes —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— están reescribiendo la historia mientras nosotros, desde aquí abajo, contenemos el aliento.

El Rugido que nos Devolvió al Camino
Todo comenzó con un lanzamiento impecable desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy. Ver el ascenso del SLS es algo que te deja “en shock” del asombro; es el cohete más potente jamás construido, superando incluso al mítico Saturno V en empuje inicial. Tras la separación de las etapas, la cápsula Orion quedó en una órbita terrestre alta (HEO) para realizar las primeras comprobaciones.
Uno de los pasos más importantes de la misión Artemis II viene después: la Inyección Trans-Lunar (TLI). Básicamente, es encender el motor del Módulo de Servicio Europeo (ESM) en el momento exacto para escapar de la gravedad de la Tierra y “apuntarle” a la Luna. No es una línea recta, es una coreografía orbital compleja donde cualquier error de un milímetro en la trayectoria te manda a perderte en la inmensidad del sistema solar. Afortunadamente, la quemada fue perfecta y la Orion se enfiló hacia nuestro satélite a una velocidad que supera los 32,000 km/h.

La Realidad del Espacio: Cuando el Inodoro se Vuelve Noticia
No todo ha sido épica pura y fotos de postal. Durante el live que hice en mi canal de TikTok @astrauris hace un par de días, cubriendo el despegue de la Artemis II, mientras analizábamos la telemetría en tiempo real, nos dimos cuenta del fallo del inodoro en la cápsula. Sí, suena gracioso o hasta trivial, pero en una cabina del tamaño de una camioneta compartida por cuatro personas durante diez días, es un problema logístico y sanitario de primer orden.
Hubo una fuga de líquido en el sistema de gestión de residuos. Fue bastante inesperado, pero honestamente, es una de las razones más importantes para hacer este tipo de vuelos de prueba. Preferimos que el sistema falle ahora, en una misión de sobrevuelo, y no cuando estemos intentando establecer una base permanente en el Polo Sur lunar con el Artemis Base Camp. Los astronautas tuvieron que aplicar protocolos de contingencia y, aunque el ambiente se puso un poco “tenso” (y probablemente con un olor no muy agradable), la situación se controló gracias a los ingenieros en Houston. Gajes del oficio de ser pionero.

Un Campamento Bajo el Brillo de la Orion
El pasado 2 de abril, decidí desconectarme un poco de las pantallas y me fui de campamento con mi familia. Estábamos en una zona alejada de la contaminación lumínica y, al ver el cielo oscuro lleno de estrellas, no pude evitar sentir un nudo en la garganta. Solo podía pensar que allá arriba, en ese puntito imperceptible que se movía hacia la Luna, estaban esos 4 humanos jugándosela para que la humanidad llegue cada vez más allá.
A esa distancia, la Tierra se ve como una canica azul frágil. Los astronautas han estado enviando fotos de alta resolución que nos muestran nuestro hogar desde una perspectiva que no teníamos desde 1972. Es el “Efecto Perspectiva” en su máxima expresión. Mientras ellos revisan sus sistemas y lidian con la microgravedad, nosotros aquí seguimos peleando por fronteras que, desde allá arriba, ni siquiera se ven.
Las fotos que nos ha dejado la tripulación
Uno de los más grandes regalos que nos ha bridado la tripulación después de la inyección Trans-Lunar, son hermosas fotografías de nuestro planeta en alta definición. Siendo tomadas en el lado nocturno de nuestro planeta, han logrado captar fotografías con una exposición normal, y con alta exposición, lo que nos permite incluso observar las estrellas alrededor del planeta.
Estas fotografías son muy importantes incluso para la investigación científica, pues nos dan detalles sobre la refracción de la luz, como interactúa el sol con la atmósfera y cómo incluso el campó magnético puede ser captado en fotografías de alta calidad.


Rumbo a la Cara Oculta: Lo que viene
Hoy, 4 de abril, la Orion está entrando en la zona de influencia gravitatoria predominante de la Luna. Estamos a punto de presenciar el sobrevuelo de la cara oculta. Durante ese tiempo, perderemos comunicación con la nave por unos minutos mientras pasan por detrás del disco lunar. Es el silencio más largo y emocionante de la astronomía moderna.
Científicamente, esta misión está probando el escudo térmico de la Orion, que deberá soportar temperaturas de casi 2,800 °C al reingresar a la atmósfera terrestre. También están midiendo los niveles de radiación fuera de los cinturones de Van Allen, algo vital si queremos mandar gente a Marte en la década de 2030.

