Si sales esta noche y levantas la vista hacia el cazador, notarás que una de sus “esquinas” tiene un matiz que rompe con la hegemonía eléctrica del resto. Betelgeuse es, sin duda, mi estrella favorita de la constelación de Orión. Su color rojizo, profundo y cálido, ofrece un contraste casi poético frente a las hipergigantes azules del cinturón (las famosas “Tres Marías” o Alnitak, Alnilam y Mintaka) y la gélida Rigel.
Desde que me enteré de que esta colosa está en el corredor de la muerte estelar, me ha fascinado la idea de ver el cielo transformado por una nube de gas casi tan brillante como la luna llena. Es un anhelo científico y personal: espero de todo corazón poder vivir lo suficiente para presenciar ese estallido que reescribirá nuestra relación con el cielo nocturno.
Anatomía de una supergigante roja en crisis
Betelgeuse (alpha Orionis) no es solo grande; es una monstruosidad física. Si la pusiéramos en el centro de nuestro sistema solar, su superficie se tragaría a Mercurio, Venus, la Tierra, Marte e incluso llegaría a rozar la órbita de Júpiter.
Este tamaño titánico es, irónicamente, un síntoma de debilidad. Se trata de una supergigante roja (clase espectral M1-2) que ha agotado el hidrógeno en su núcleo. Al no tener la presión de fusión suficiente para contener la gravedad, el núcleo se contrajo y se calentó tanto que las capas exteriores se expandieron y enfriaron, dándole ese tono rubí tan característico de los objetos ricos en óxidos y moléculas que solo sobreviven en plasmas “fríos” (a unos $3,500$ K).
Si quieres saber más, no te olvides de ver mi video acerca del tema, estoy seguro que te encantará.
El misterio del “Gran Oscurecimiento”
Lo que realmente tiene a la comunidad astronómica —y a entusiastas como yo— en vilo son sus irregularidades. Betelgeuse es una estrella variable semirregular. A diferencia del Sol, que es una esfera de gas bastante estable, Betelgeuse pulsa, respira y “tose”.
En 2019, vivimos un evento histórico: el Gran Oscurecimiento. La estrella perdió más del 60% de su brillo habitual. Investigaciones lideradas por astrónomos como Miguel Montargès utilizando el VLT (Very Large Telescope) y el Hubble, confirmaron que no era el inicio de la supernova, sino una gigantesca eyección de masa. La estrella escupió una burbuja de plasma que, al enfriarse, se convirtió en una nube de polvo que bloqueó su propia luz.
Este comportamiento nos dice que la fusión de elementos pesados como el Helio, Carbono y Oxígeno en su interior está generando corrientes de convección tan potentes que la estrella se está literalmente desmoronando por capas.
[Image showing a comparison between Betelgeuse’s normal state and its appearance during the Great Dimming]
La gran pregunta: ¿Mañana o en cien mil años?
Aquí es donde la ciencia se vuelve humilde. Sabemos que Betelgeuse morirá en una Supernova de Tipo II. El colapso del núcleo de hierro es inevitable, pero nuestra escala de tiempo humana es insignificante frente a la estelar.
- El escenario optimista: Algunos estudios sugieren que si ya está quemando carbono en su núcleo, la explosión podría ocurrir en unas pocas décadas.
- El escenario estándar: La mayoría de los modelos astrofísicos sitúan el evento dentro de los próximos $10,000$ a $100,000$ años.
Cuando suceda, la magnitud visual será de aproximadamente $-12$. Para que te des una idea, eso es casi el brillo de la luna llena concentrado en un punto. Sería visible a plena luz del día durante semanas y proyectaría sombras durante la noche.
Un recordatorio de nuestra fragilidad
Betelgeuse nos importa porque es un recordatorio de que el universo no es estático. Estamos acostumbrados a constelaciones que parecen eternas, pero Orión está perdiendo uno de sus hombros. Presenciar su muerte no sería solo un espectáculo visual; sería una lección de física de partículas y química cósmica en nuestro propio patio trasero, ya que los elementos que Betelgeuse forja hoy (hierro, silicio, calcio) son los mismos que formarán futuros planetas y, quizá, futuras formas de vida.
Bibliografía
- Montargès, M., et al. (2021): “A dusty veil shading Betelgeuse during its Great Dimming”. Un estudio fundamental en Nature que explica el comportamiento reciente de la estrella. Leer en Nature.
- AAVSO (American Association of Variable Star Observers): El lugar donde los astrónomos aficionados y profesionales comparten el brillo en tiempo real de Betelgeuse. Ver datos de brillo actuales.
- NASA Exoplanet Archive / Stellar Database: Datos técnicos sobre la distancia de Betelgeuse (reajustada recientemente a unos $548-724$ años luz). Explorar base de datos.
